Silvestre Pacheco León
Era el deseo, más que el conocimiento cercano de los hechos, lo que me llevó a convencerme de que el triunfo del PRD en Zihuatanejo era inminente. Y no es que desconociera los yerros que cometió el perredismo en el partido y en el gobierno, sino que compartía la idea de que la reserva electoral del PRD seguía siendo suficiente para superar la mejor campaña del PRI, apostándole a la memoria colectiva que nos curaría de la tentación de volver al pasado y a la seguridad con la que sus candidatos se conducían frente a un electorado complaciente.
Ahora sé que aquella seguridad en el triunfo era producto, no de información fresca y confiable de los encargados de analizar las tendencias del voto y de orientar la campaña conforme a los requerimientos del caso, sino a la crecida confianza que resulta de la soberbia de quienes sin mayor experiencia política capitalizaron y dilapidaron de manera irresponsable el poder que los electores pusieron en sus manos para mejorar un poco lo que se descompuso en setenta años.
Nunca pensé que el descontento social contra el PRD y su gobierno pudiera crecer tan rápido y que llegara a ser tan profundo que fuera capaz de catapultarnos al pasado, pero desde luego que nada de ello podremos reprocharle a los electores. Los partidos y sus candidatos son dueños del escenario y es su responsabilidad atraer para sí el ánimo del público. Lo que resulta una soberana estupidez es que los actores acusen y culpen al público de su mal desempeñó.
Aunque en Zihuatanejo, salvo el ex candidato a diputado, Silvano Blanco Deaquino, ningún perredista ha intentado hacer un balance de lo sucedido, creo que conviene que salgan del pasmo para analizar las causas de su derrota.
Para empezar, los perredistas tienen que aceptar que el poder no se gana una vez y para siempre, que se tiene que refrendar todos los días frente a una sociedad cada vez más madura e informada, que exige y conoce el valor de su voto para utilizarlo contra lo que no le gusta.
El hecho de sentirse agraviado por el despojo del que fue víctima AMLO en el 2006, no la daba derecho al PRD para lucirse en sus propias elecciones como el partido incapaz de dar certeza y transparencia a sus procesos internos para elegir dirigentes.
En el municipio de Zihuatanejo sólo los perredistas creyeron que estaban a salvo del juicio de la sociedad, por eso desdeñaron las formas y sin calcular los costos se embarcaron en un proceso electoral interno que terminó por hacer trizas la unidad partidista que se requiere antes de emprender una campaña constitucional.
Si la corriente hegemónica del PRD en el municipio, llamada, paradójicamente, Fuerza Democrática, hace ya un año, organizó y realizó una elección interna concurrida y meritoria de la que emergió el ingeniero Albert Vázquez como prospecto para disputar la candidatura de su partido para la presidencia municipal, la población se quedó pasmada por el atropello que le propinó su líder moral, Amador Campos, quien aún le debe a la sociedad una explicación de las razones que lo llevaron a despojar del triunfo a su correligionario para quedarse él mismo con la precandidatura. Ese asalto en despoblado contra su propio compañero, que parecía inconcebible en un personaje que había sido presidente municipal y que ostentaba la representación distrital en la cámara de diputados, no fue un hecho inocuo frente a lo que los electores pudieran llamar honestidad y congruencia, que son los valores fundamentales que la sociedad busca en los políticos.
Por el otro lado fue la lucha encarnizada que libraron al interior del PRD las distintas facciones perredistas para hacerse de las candidaturas para el ayuntamiento y para el congreso lo que hicieron alejarse del pueblo. Nadie en el partido hizo propaganda sobre las bondades democráticas del método interno de elección y por ello, más que mérito, lo que la sociedad observó fue la total ausencia de escrúpulos entre los contendientes para hacerse de votos a costa de las peores alianzas, y menos para conciliar poniendo por delante los intereses del partido. El resultado, como ahora se puede ver, es la pérdida de la presidencia y de un asiento en el congreso local. En el próximo ayuntamiento los perredistas estarán representados por una fracción del cabildo cuyos integrantes son completamente desconocidos y sin trayectoria política.
Por otra parte, hay que sumar a ése tsunami que arrasó con el perredismo, el desempeño mediocre de un gobierno municipal que confundió el ideario de la izquierda con toneladas de cemento mal empleadas, porque las verdaderos obras trascendentes como la construcción del relleno sanitario y el rebombeo de las aguas residuales siguen pendientes.
Un gobierno autoritario que quiso imponer su visión del desarrollo turístico por encima de la opinión de la mayoría y que vio en cada grupo disidente intentos desestabilizadores, actuó con revanchismo e intolerancia. Antes que entender la visión de futuro de los ambientalistas en la lucha por la cancelación del muelle de cruceros en la bahía, quiso avasallarnos. Quitó e impuso funcionarios confundiendo capacidad con lealtad. Solapó a sus incondicionales. En las direcciones estratégicas como la de Agua Potable y Servicios Públicos se produjo el mayor número de cambios para empeorar.
El segundo presidente municipal perredista en Zihuatanejo se sumó a la vieja práctica de saltar de un cargo a otro sin concluir con el primero, confundiendo la audacia con la decencia y sin reparar en la calificación que los electores dan a estas acciones.
En Zihuatanejo el PRD vivió en 7 años los setenta que gobernó el PRI. Emergió, creció y envejeció. En esta historia lo acompañó el gobierno estatal cuya estatura se va reduciendo a su mínima expresión frente a las expectativas que generó.
Aun tengo fresca la escena que se desarrolló en los jardines del Fibazi. Era la primera visita de Zeferino como gobernador. La gente no cabía, se apretujaba esperando verlo para estrechar su mano. La valla humana era para él que vendría para tomar decisiones radicales en torno al papel del organismo responsable de la invasión de los cerros del anfiteatro. Al cabo de casi 4 años ya nadie espera una auditoria para castigar los fraudes y menos que cesen las invasiones a la zona de reserva ecológica de la ciudad.
Ahora volvemos a la era del PRI. El fracaso de la transición democrática tiene nombre y apellidos. La alternancia es lo único rescatable del voto mayoritario y no es muy temprano para pensar que inauguramos el gobierno de los peores.

Muy buena su comparación de que el PRD envejeció en 7 años lo que el PRI en 70.
Mis visitas a su pagina han sido a menudo poco antes de las elecciones, y me e dado cuenta que solo hace referencia al PRD su derrota y como es que poco a poco la fueron tejiendo y creo que su experimento no les fallo y podemos ver que el problema del PRD es a nivel nacional…
Me gustaría que hiciera algunos comentarios sobre el triunfo del PRI en el municipio, y sus candidatos en el municipio, en particular que opina del candidato electo a diputado federal Juan Antonio Reyes Pascacio.
Pero también es claro que el PRI en el estado tomo mucha ventaja y es clara la recuperación que ni ellos lo imaginaban, y párese que nivel nacional pinta igual.
bueno espero pronto encontrar una nota que haga alusión al priismo y que es lo que esta causando que un partido que tanto mal izo este regresando a gobernar.
lo que creo quedo muy a tono es la foto que colocaste, que tambien ofende a los animales de la foto, y si conoces de animales, has de saber hay de puercos a puercos. los de clase no se revuelcan en su propia …… y los cuches corrientes, esos donde comen ……. y hay algunos que hasta son trompeadores.
claro esta que por lo menos a los marranitos sirven para unas muy ricas carnitas, un buen chicharron y hasta te pueden dar muy buena longaniza (dicen, que esto depende quien te la prepare).
pero como reza el dicho ” tratandose del puerco todo es dinero, y tratandose de dinero x el dinero todos son puercos”. Ni modo eso reza el dicho, y quien le quede el saco que se lo ponga.
saludos
mario
hola profe silvestre muy acertados sus comentarios pri y prd son lo mismo los ideologos ya no existen todo es pura conveniencia. muchos saludos muchas gracias