Silvestre Pacheco León.-Zihuatanejo Guerrero

Politologo, Ambientalista, Periodista… Contacto: leonblog@riseup.net

LA CRISIS ECONÓMICA GLOBAL Y EL PROCESO ELECTORAL Mayo 18, 2009

Archivado en: Politica — silver99 @ 4:18 pm


Silvestre Pacheco León

Dicen que es consuelo de tontos fijarse en los males ajenos para aligerar los propios, pero la realidad de Guerrero es tan grave y compleja que no tiene asideros que nos consuelen.

Estamos de veras mal, y para colmo hay elecciones. Ni siquiera el escape de los distractores tradicionales en los programas de  radio y   televisión está a nuestro alcance, porque las costosas campañas electorales han saturado la programación con anuncios y comerciales que sólo enfadan y aturden a quien les pone atención.

Los problemas en el estado se han conjuntado tan peligrosamente que, como dice Muñoz Ledo del país, aquí “puede pasar cualquier cosa”.

Desde luego que en ése riesgo de lo que puede pasar, ni el gobierno, ni los partidos están exentos, porque todos forman parte del complejo mal que con mayor crudeza viven los pobres.

Si con la crisis global del capitalismo, desatada por “la avaricia de Wall Street” el consuelo que nos quedaba era que el efecto poco daño causaría a nuestra economía local que no exporta más que mano de obra. Se confiaba en que el turismo seguiría subsidiando a los demás sectores, gracias a las ventajas que los norteamericanos paseadores tendrían con la devaluación del peso para visitar nuestro país.

Pero como todos hemos visto, la epidemia de la influenza vino a pegarnos en la única parte sana de la economía, provocando un daño fatal, traducido en desempleo, en mayor pobreza, depresión y suicidios. Con el agravante de que ahora la invasión del virus A/H1N1 se constituye  en un riesgo descomunal para la población de Guerrero, que no se detendrá con la advertencia que ha hecho el Ejecutivo estatal en el sentido de que el gobierno no cuenta con recursos para enfrentar la epidemia.

Parece novela de terror, pero el hecho es que por la falta de energía oficial en las acciones preventivas contra el virus, en la sociedad guerrerense empezó a dominar la idea de que la epidemia era una farsa, una cortina de humo para ocultar hechos bastante más serios que la influenza. Así, en ése ambiente empezamos a ser víctimas de las infecciones que, desde Acapulco, por efecto de los turistas, ha empezado a extenderse atacando ya a regiones donde la pobreza dominante puede ser el mejor caldo de cultivo para la proliferación del mal.

Si ya de por sí los pleitos internos de los partidos crecieron hasta el hartazgo en el ánimo de la sociedad, las recientes revelaciones escritas de Carlos Ahumada, dando nombre y apellido de quienes integran la mafia que controla al país. Esto reiterado por las declaraciones de Miguel de la Madrid, respecto del capo mayor, la mejor actitud de los electores será alejarse aún más de los partidos y de los políticos profesionales, como una medida necesaria para mantener la salud mental y la cordura.

Si ya el analista político, Ciro Gómez Leyva, aventuró que la participación electoral será de apenas el 40 por ciento, como resultado de las últimas encuestas, nadie podrá estar pensando que el dato se revertirá después de las estridencias de Derecho de réplica y las declaraciones que hizo a Carmen Aristegui, el presidente de la Renovación Moral.

En la vida local, a todo el complejo nacional, debemos agregar el ambiente que se ha creado con la desaparición, ya no de tantos levantados del pueblo raso, sino de dirigentes políticos cuyo paradero no se investiga ni por la presión de las organizaciones ni por el parentesco partidista que guardan con el poder. La entrevista al Comandante Ramiro, líder del ERPI, y sus declaraciones que vinculan al gobierno con el crimen organizado, con todo y lo fuertes que resultan, no han logrado distraer de su preocupación principal a la mayoría de las familias guerrerenses que están siendo afectadas directamente por la crisis económica.

Si ahora los candidatos a diputados quisieran de veras revertir la marcada tendencia al abstencionismo pensando en paliativos para que los electores volteen a verlos, están a tiempo de iniciar amplias campañas entregando comida a las familias pobres de sus distritos. Las comidas comunitarias para la convivencia social, tendrían mayor impacto que los tradicionales mítines y discursos gastados en ésta época de hambre.

Parece duro decirlo pero sólo los políticos que se crean su propia realidad para estar bien con su conciencia, ignoran lo que pasa hoy en la mayoría de las familias donde el ingreso disminuyó drásticamente por el desempleo, y el poder adquisitivo del salario se hizo polvo.

El viernes tuve la oportunidad de participar en un evento multitudinario. Cientos de mujeres reunidas en un hotel de Ixtapa, algunas con niños en los brazos, otras enfermas de gripe, pero la mayoría convocadas por su propia necesidad de recibir un apoyo económico, en la falsa creencia de que el gobierno tiene dinero a manos llenas para atender tantas penurias.

Escuché muchas participaciones, lo mismo de maestras que de comerciantas y amas de casas. Mujeres todas que están al frente de sus familias y son el sostén de hijos. Ellas no saben el origen de la crisis y quizá ni les interesa conocer las explicaciones que los teóricos dan. Que les va a importar si a esos economistas les preocupaban los pobres o si para ellos el mercado lo resolvía todo.

Si algunos de los familiares de estas mujeres retornaron de Estados Unidos repelidos por la crisis, quizá sepan que sus bienes se redujeron a la mitad de su valor, pero no tiene por qué importarles si “ los rasgos esenciales del capitalismo son que todas las transacciones económicas se realicen en los mercados y que sea el beneficio individual, y la propiedad privada lo común del sistema dominante”.

A doña Inés le preocupa que el costo del dinero sea tan alto y los plazos de pago tan cortos. Ella como cientos de mujeres el único acceso que tiene al crédito es de Compartamos o Finsol. Su negocio de venta de zapatos en el que se autoemplea, fracasó. Sus clientes no pagan y ella ha tenido que recurrir al usurero para pagar sus deudas. Crédito, más caro, para pagar deudas.

De las mujeres presentes, ya lo dije, la mayoría eran jefas de familia y también autoempleadas. Pero la crisis se les vino encima de pronto. No saben por qué y ni les importa si el problema que viven es global. Les preocupa el hecho que señala el economista Bengalí, Amartya Sen, en un artículo publicado en Letras Libres del mes de mayo. “Si el desempleo se incrementa severamente por culpa de malas circunstancias económicas o malas políticas públicas, el mercado no volvería a crear, por sí mismo, los ingresos de los que han perdido sus trabajos”.

Precisamente estas mujeres de las que hablo, ya han perdido sus trabajos, muchas no lo saben, pero el descenso en sus ventas así lo indica, aunque ellas se ocupen empeñosas, cada día están perdiendo.

Si, como sucede en la mayoría de los casos, estas mujeres han podido autoemplearse con un puntero producto del crédito usurero, no sólo estoy hablando de que han perdido su empleo, sino que están frente a deudas individuales impagables.

Dice Amartya Sen, que  para el economista, Adam Smith, las consecuencias del desempleo, sin la intervención eficaz  del Estado, eran buscar la subsistencia pidiendo limosnas o aún perpetrar acciones impensable, o de plano, morir de hambre.

Cuando en la reunión establecí la diferencia entre un subsidio y un préstamo, las mujeres asumían como demanda lo mínimo, apenas un crédito con intereses blandos y a largo plazo; también manifestaron que necesitaban capacitación para actuar con mayor certeza en este mundo tan complejo. Eso en el sector de las mujeres que se autoemplean. Las amas de casa y las empleadas tienen también sus propias demandas.

Mi deseo ante esta realidad amenazante, es que los candidatos a diputados se acerquen a los electores con propuestas que vayan a la raíz del problema. Creo que debe pensarse en soluciones inmediatas, a mediano y largo plazo. Si lo hacen así se dirá que están empleando la política con el ánimo de resolver problemas, porque los ciudadanos ya saben distinguir entre las propuestas que buscan ayudar y las demagógicas que quieren engañar.