Silvestre Pacheco León.-Zihuatanejo Guerrero

Politologo, Ambientalista, Periodista… Contacto: leonblog@riseup.net

POR LA RUTA NORTE DEL BICENTENARIO Septiembre 21, 2009

Archivado en: Ecologia — silver99 @ 4:52 pm

Silvestre Pacheco León

Segunda y Última Parte

Cuando llegamos a San Luis Potosí eran las cinco de la tarde. Su alameda sombreada nos sedujo para caminarla, de manera que modificamos el plan original de llegar ése día a Matehuala,  rumbo a Monterrey, y  mientras nos orientábamos para encontrar el restaurante más recomendado, admiramos los bellos edificios de cantera del Centro Histórico. San Luis es una capital de muchas iglesias, cada una tiene su plaza, aparte del atrio, amplias y vistosas. Son construcciones imponentes frente a la humildad de sus feligreses. Más al norte no hay otra capital similar. Ni siquiera Monterrey tiene templos del rito católico que sean o hayan sido tan ostentosos.

En todo el viaje aprovechamos el servicio de turibus o tranvía, que permite, echar un vistazo rápido por lo más interesante de la ciudad, pero en San Luis, el guía no tiene par, ni siquiera en el DF hay quien lo iguale. Don Eduardo Castillo nos sorprendió de veras con su amabilidad e información. Durante el recorrido por la ciudad entabla una relación casi personal con los turistas y es que, en efecto, don Eduardo es toda una institución en la capital de su estado, de manera que el servicio que presta resulta digno de copiarse, es un verdadero anfitrión. Es de los pocos concesionarios de un servicio público que deja satisfechos a todos sus clientes.

En el primer cuadro de la ciudad se conserva y presume del lugar donde don Francisco Madero redactò y promulgó el Plan de San Luis, con el cual diò inicio la revoluciòn. Tambièn conocimos el último lugar de residencia que tuvo la Corte que acompañó a don Benito Juárez durante su presidencia itinerante.

Viviendo la riqueza de información que uno puede adquirir con un simple paseo de 30 pesos, alabo la iniciativa que han tenido las autoridades de Durango que promocionaron recorridos gratuitos para toda la población en éste verano, lástima que siempre resulte insuficiente la oferta de espacios en los tranvías para tantos habitantes interesados. Nosotros que dispusimos de toda una tarde para el recorrido, nos quedamos con las ganas porque las colas eran larguísimas.

Desde aquí y hasta Chihuahua, las grandes cadenas comerciales imponen su fuerza y su sello. Con el mismo servicio de la franquicia que en Guerrero acapara a los espacios comerciales de las gasolineras, en el norte la moda del servicio con aire acondicionado y abierto las 24 horas del día llegó para quedarse.

Dejamos San Luis un domingo al medio día y no comimos sino hasta llegar a la ciudad regia, donde parece que esperaban nuestra llegada, pues el recibimiento no pudo ser mejor con el platillo característico de Nuevo León. A base de Cabrito, tortillas de harina y huevo machacado, hasta el calor infernal de la ciudad se nos hizo aceptable.

Como era forzoso conocer la macroplaza, el parque Fundidora y el paseo de Santa Lucía, en lancha, por un canal artificial, la alta temperatura que alcanzaba los 35 grados nos obligó de plano a buscar el confort de Chipinque, el hermoso parque ecológico en las faldas de la sierra, con su bosque de pinos, liquidambars y encinos. No dejamos de visitar las grutas de García, en la aridez de la montaña desértica,en el municipio del mismo nombre, donde el sofocante calor de la caminata se ve recompensado por un viento fresco venido quien sabe de dónde, que seca el sudor y revitaliza. Pero como eso tampoco sació nuestra sed de frecura, llegamos hasta la cascada de la Cola de Caballo, en la misma sierra de Chipinque, pero rumbo a Nuevo Laredo, pasando por el azul embalse de la presa del Cuchillo, en el municipio de China.

En el verano los gobiernos de los estados tienen programas para la recreación, la cultura y el deporte de sus gobernados. Unos más aplicados de que otros, pero todos muestran en eso, su propio grado de desarrollo o su interés por la sociedad a la que sirven.

Hay promociones en todas partes para que sus habitantes se acerquen a los museos. Los cursos de verano son los más socorridos para que los padres tengan manera de entretener a los hijos, sin importarles tanto lo que aprenderán ni si será divertido el entretenimiento o el deporte.

En Monterrey la oferta cultural es de una gran urbe. Los museos abiertos y con días gratuitos para la población. El Festival de Teatro Nuevo León, Teatro a una sola Voz, no nos lo perdimos ni un solo día. Con entradas económicas, alienta a la población para acercarse a la cultura.

En Saltillo, en éste año el gobierno de Coahuila organizó un festival por el 432 aniversario de la ciudad. Toda una semana de eventos, música, cine, teatro, exposiciones, feria de libros, cabalgata, sesión solemne y pública de Cabildo. En el palacio de gobierno, un edificio estilo colonial, impecablemente limpio, se montó una exposición que realza los eventos históricos más importantes que se sucedieron en el estado. Las encargadas de atender al público, todas mujeres, amables y atentas, hacen más atractivo el recorrido.

En Zacatecas el entretenimiento popular corre a cargo de las compañias de payasos que diariamente se hacen cargo de cientos de personas, principalmente jóvenes, que desde temprano ocupan las gradas de una de las plazas del centro para escuchar chistes trillados y participar en juegos que las televisoras han puesto de moda.

Dejamos Monterrey sin poder encontrar una manera fácil de describir la ciudad, pues siendo moderna, no ha podido borrar su pasado provinciano. Sus barrios viejos permanecen, sucios, bulliciosos y populosos. La riqueza se exhibe sin pudor frente a la pobreza. Los altos, imponentes y modernos edificios corporativos no ocultan las colonias marginadas. La gente vive sus diferencias sociales de manera resignada. Los ricos no parecen tener temor de los pobres ni éstos envidia por lo que no tienen.

Igual, carecen de agua  y las lluvias son escasas, pero cuando llueve la ciudad se inunda.

El mejor sabor de boca, en lo que a la cultura toca, nos lo dejó la convivencia con los héroes  de la Independencia y la Revolución. el recorrido histórico que nos ofrecieron los actores de teatro callejero en Chihuahua, ciudad engalanada por el 300 aniversario de su fundación, 200 de  la independencia y 100 de la revolución.

La compañía de teatro callejero que tiene concesionado el servicio del turibús y el recorrido guiado lo hace con un profesionalismo tal, que debería ser copiado para fomentar la enseñanza de la historia patria en todo el país.

La cita para el recorrido es frente a la catedral.  Allí, a un llamado, acudimos todos los invitados formando un círculo en lo que calculan que es el centro mismo de la plaza.

Mientras nos dan la información general sobre el recorrido, se acerca hasta nosotros un joven y noble caballero vestido a la usanza  de la época colonial que se presentó como el fundador de la ciudad, Antonio Iza y Ulloa quien luego de informarnos los pormenores de la decisión que tomó para el asiento de Chihuahua, nos invita a visitar a los personajes importantes que dejaron alguna huella en la ciudad.

En seguida los invitados abordamos el tranvía que nos lleva precisamente a la parte del palacio de gobierno donde el cura Miguel Hidalgo fue sacrificado después de su derrota y aprehensión en 1811. Entre nosotros va un niño, quizá de 5 años, regordete y consentido a quien sus papás dejan hacer.

Cuando llegamos a la altar, el cura está de pié frente a nosotros. De espaldas y también de pie, un clérigo con la capucha de su hábito puesta, representando al santo tribunal, permanece inmóvil. De pronto los dos personajes cobran vida ante el azoro de quienes permanecían distraidos. En representación de la iglesia el religioso comienza a interrogar al cura acerca de las motivaciones que tuvo para alterar y revolucionar el orden colonial, contraviniendo las normas de la iglesia. El cura hace una explicación clara y convincente sobre la realidad social a la que había que enfrentar con medidas de cambio y que su papel fue siempre guiado por su profundo amor a sus semejantes, de ahí que los hubiera convocado a levantarse sin pensar en poner en riesgo el papel de la iglesia. A mitad de interrogatorio, el chamaco impertinente, sentado en las escalinatas le grita a su papá, después de un ruidoso botezo, que tenía hambre, que cuándo iban a comer. Eso quitó solemnidad al momento pero al final el profesionalismo de los actores se impuso y para todos quedó claro que a la confesión del cura siguió su condena y luego el fusilamiento que culminó con su degollamiento y posterior exhibición de su cabeza junto a la de otros insignes conspiradores.

Después fuimos invitados de don Benito Juárez en la casa que habitó durante su presidencia itinerante. Nos habló de su niñez  en el mundo de los zapotecas, de sus estudios y de sus afanes republicanos.

Más adelante y siempre guiados por el fundador de la ciudad nos sucedió lo inesperado: en un alto del tranvía, se presentò ante nosotros nada menos que la Adelita de la revolución. Con su 30-30 en las manos, amenazó a los viajeros y asustò al niño impertinente quien, en adelante, guardó un inteligente comportamiento frente a la bravía mujer. La Adelita Nos dijo que todos deberíamos obedecer su autoridad contra el riesgo de mandarnos fusilar. Nos anunció que la acompañaríamos a visitar nada menos que al general Francisco Villa, quien –dijo- nos esperaba impaciente. Y en efecto, la impaciencia del Centauro era tanta que no tuvimos siquiera que bajar del tranvía. El mismo Doroteo Arango, en persona, vestido a la usanza guerrillera, subió a saludarnos y a platicar con nosotros. Nos dio pormenores de cómo se hizo revolucionario hasta llegar a dirigir la División del Norte, que aún cuando nunca le dieron el status de ejército, en los hechos fue el más temible durante la revolución, formado por una base campesina, jornaleros y oficiales.  Opinó sobre Madero y la traición de Victoriano Huerta; de su relación con Carranza y Obregón y la amistad  que nació con Emiliano Zapata, el Caudillo del Sur, con quien compartía causa y utopías.

Con sólo éste encuentro personal con los hombres que hicieron la historia pátria, valió la pena hacer el viaje por el Norte. ¿Qué no?

PD. En éste viaje también aproveché para conocer la prensa local. Desde luego, El Norte de Chihuahua, el Siglo de Torreón, y la verdad nada que ver con El Sur en cuanto a profesionalismo y profundidad y compromiso social.

 

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