Silvestre Pacheco León.-Zihuatanejo Guerrero

Politologo, Ambientalista, Periodista… Contacto: leonblog@riseup.net

¿SOMOS UN PUEBLO SIN MEMORIA? Octubre 12, 2009

Archivado en: Ambientalismo — silver99 @ 4:06 pm


Silvestre Pacheco León

Independientemente de quien lo haya dicho primero, no deja de ser cierto que las ausencias o pérdidas que los humanos vivimos en el transcurso de nuestra vida, desaparecen realmente cuando las olvidamos. El olvido puede ser un remedio si se trata de algo cuyo recuerdo o existencia nos duele, o un verdadero drama si lo que olvidamos explica parte de nuestra existencia.

En el ejercicio colectivo de más de tres decenas de personas de la cuenca Huacapa-Río Azul, reunidas por convocatoria de la Comisión Nacional del Agua, para realizar un diagnóstico participativo de la situación actual, nadie recordó, como parte de la problemática de la cuenca, que hubo un tiempo en que dichos ríos estaban vivos y que  sus aguas  eran el medio de vida de algunas variedades de peces que los pobladores ribereños consumían como parte de su dieta.

El drama es que los cambios que han vivido esos ríos los hemos aceptado con una resignación o apatía tal, que nos parece natural la desaparición de especies vivas en nuestro entorno, como si los beneficios  ( si es que hay alguno) que eso entraña, fueran tantos y tan cuantiosos, que mejor nos valiera enterrar el pasado y vivir en adelante como si todo fuera nuevo.

¿Qué importancia podría tener en mi vida el recuerdo de los días de pesca en el río, que eran de aventura con mi padre y motivo de fiesta en la mesa familiar?

Yo, como todos los niños, eran el encargado de recoger los pescados que mi padre capturaba con su  “xaliscli” siguiéndolo por la margen del río Límpio, antes de que su caudal se uniera al Huacapa, allá en la cabecera municipal de Quehultenango. En cada lance con esa especie de red pegada al cuerpo, mi padre podía pescar uno o dos ejemplares que en seguida lanzaba junto a mí, que estaba presto para levantarlos haciendo una sarta con ellos.

Con la muerte de los peces en el río desapareció para siempre el “xaliscli” esa red tejida con hilo de algodón, en cuyos bordes colgaban los trozos de plomo que la hundía; tan ancha como la brazada de un adulto, que le llegaba desde los hombros hasta las rodillas, pendida del cuello y que se sujetaba en sus extremos con las manos. Era una arte de pesca rudimentaria pero eficaz para la pesca en el río. Dos pescadores juntos y aleccionados podían obtener buena pesca en cualquier poza. Las charras, los blanquillos y los choguiles era lo más común en la pesca. Las preferidas eran las primeras, que no crecían más de una cuarta pero concentraban todo el rico sabor del agua dulce. Su sabor estimulante podía más que sus pequeñas y duras espinas. Los blanquillos, en cambio, eran simples y escuálidos, aunque abundantes, para comerlos no era menester desescamarlos. Los choguiles eran preciados pero escasos. Habitaban en las pozas profundas de aguas azules. Toda una proeza pescarlos. Preparados en caldo o fritos, eran la variedad en la mesa. En las primeras crecientes el río era una fiesta, porque las familias pescaban desde la orilla  aprovechando  el natural descontrol de los peces por el agua sucia. La temprana temporada de lluvias yo la identifico con los tamales de pescado en hojas de maíz aderezados con epazote.

Pero la calamidad llegó para los peces en forma de visores y arpones, pero también con el uso de truenos y hasta de electricidad para pescarlos. Si durante un tiempo la pesca fue una actividad más recreativa que productiva, después hubo quienes explotaron los ríos como negocio. La pesca se hizo comercial hasta casi acabar con el recurso, aunque su liquidación total se produjo cuando nuestros ríos pasaron de ser fuente de vida, de esparcimiento y distracción, a sistema de drenaje que transporta, a cielo abierto, todas las aguas residuales de la mayoría de habitantes que pueblan la cuenca.

Claro, la muerte de los ríos no ha sido lo único que ha traído la modernidad, también el turismo sufrió las consecuencias con su impacto en la economía de muchas familias cercanas a los balnearios. La explotación de los productos pétreos en los cauces de ríos y arroyos, forma parte del ambiente desolado.

Sin embargo, debemos abonar al interés, a la conciencia y a la educación ambiental actual, tanto de los funcionarios públicos, como de quienes laboran en instituciones educativas y también de los ciudadanos organizados que participaron en la primera fase del taller de planeación para el rescate de la cuenca, efectuado a principios de semana en las instalaciones de la Facultad de Arquitectura, un primer diagnóstico sobre el deterioro ambiental, caracterizado por una deforestación irracional, contaminación grave del suelo, del agua y del ambiente; una falta de cultura ambiental tanto del gobierno como de los gobernados, desvinculación del gobierno con la sociedad, crecimiento urbano desordenado y falta absoluta de  aplicación a la ley. Todos ellos identificados como causas del problema central del Manejo Integral Inadecuado  de la Cuenca, cuyas consecuencias provocan un deterioro en la calidad de vida de sus habitantes, que se manifiesta en: escasez de agua, problemas de salud, deterioro ambiental, carestía del agua, conflictos sociales y baja en la ocupación productiva.

Para mejorar la calidad de vida de la población que vive en la cuenca, el grupo plural abocado a ése fin, estableció como actividades promover que el gobierno, en sus tres órdenes, coordinadamente consulte a la sociedad y la motive para que sea ésta la que establezca las prioridades ambientales, con la presencia de las ONGs ambientalistas, teniendo como base el conocimiento amplio de la problemática en esta parte del territorio estatal.

En ése mismo sentido se estableció la importancia de difundir la cultura ambiental como manera eficaz de concientizar y motivar a la población para que se interese en su entorno y pueda así mudar de hábitos y costumbres que constituyen un lastre. Desde luego que en éste proceso debe haber vigilancia y seguimiento de las dependencias correspondientes.

Se consensó  la idea de que la transparencia y la evaluación social son básicas para desterrar la corrupción y que la conducta de los gobiernos debe velar siempre por el interés común, garantizando a la sociedad organizada y participativa el uso eficiente de los recursos y que la aplicación equitativa de la ley combate la impunidad y sienta precedente en el valor de la norma para su respeto.

El tratamiento de las aguas residuales que implica el establecimiento y operación de las plantas de tratamiento,  el manejo eficiente de los residuos sólidos y el confinamiento adecuado de los residuos peligrosos, cancelando su incineración  mediante el establecimiento de rellenos sanitarios, constituyen también una prioridad.

Dotar a la cuenca de un Programa de Ordenamiento  Ecológico Territorial para que se respete la vocación natural del suelo, que los municipios cuenten con sus planes directores; fortalecer la protección del bosque, prevenir y controlar los incendios, ayudará a la restauración natural del bosque y al crecimiento urbano ordenado.

Claro está  que en el resultado de éste trabajo, algunos de los participantes tienen más méritos que otros, pues mientras los funcionarios públicos presentes devengan así su salario, los ciudadanos que no tienen ése privilegio, participan bajo su coste.

Sin embargo, en este taller de planeación participativa coordinado por el ingeniero Juan Antonio Martínez Blanco de las oficinas centrales de la Conagua, hubo ausencias significativas de las autoridades locales de los ayuntamientos de la propia capital del estado, de Mochitlán, Oscar Alberto López Sánchez, y Quechultenango, Leonel Angel Nava, las cuales, siendo  parte del comité de Cuenca del Huacapa-Río Azul, se están marginando del proceso que ellos mismos estarían obligados a encabezar.

Pero no todo en éste proceso es negativo, pues resulta conveniente informar que un día después de concluida la primera fase del taller de planeación, se realizó el primer encuentro de presidentes municipales de los tres municipios antes mencionados, a invitación del presidente de Chilpancingo, Héctor Astudillo Flores.

En el palacio municipal de ésta capital los tres ediles, en presencia de la secretaria ejecutiva del comité de Cuenca, Angelita Memije, del diputado local, presidente de la comisión de recursos naturales del congreso, Luis Edgardo Palacios, del regidor de protección del ambiente del ayuntamiento de Chilpancingo, Ivan Sánchez Aguilar, de la doctora en Ciencias Ambientales, Silvia Alemán Mundo escucharon en voz del ingeniero Pablo Márquez Rojas, de la Subdirección del Consejo de Cuencas, la propuesta de la Conagua para la creación de una gerencia operativa para agilizar las acciones de rescate de la cuenca, con un fondo inicial integrado por partes iguales Conagua-Ayuntamientos.

El compromiso de todos, pese a los recortes presupuestales que les afectan, fue que a partir de enero del año próximo realizarán las aportaciones correspondientes para la creación del fondo que así comenzará con un capital inicial de un millón de pesos.

 

Leave a Reply